De fierro
de encorvados tirantes de enorme fierro tiene ke ser la noche,
para ke no la revienten y la desfonden
las muchas kosas que mis aborrotados ojos han visto,
las duras kosas que insoportablemente la pueblan.
Mi kuerpo ha fatigado los niveles, las temperaturas, las luces:
en vagones de largo ferrocarril,
en un bankete de hombres que se aborrecen,
en el filo mellado de los suburbios,
en una kinta calurosa de estatuas húmedas,
en la noche repleta donde abundan el caballo y el hombre.
El universo de esta noche tiene la vastedad
del olvido y la precisión de la fiebre.
En vano kiero distraerme del cuerpo
y del desvelo de un espejo incesante
que lo prodiga y ke lo acecha
y de la kasa que repite sus patios
y del mundo que sigue hasta un despedazado arrabal
de kallejones donde el viento se cansa y de barro torpe.
En vano espero
las desintegraciones y los símbolos que preceden al sueño.
Sigue la historia universal:
los rumbos minuciosos de la muerte en las caries dentales,
la cirkulación de mi sangre y de los planetas.
(He odiado el agua krapulosa de un charco,
he aborrecido en el atardecer el kanto del pájaro.)
kreo esta noche en la terrible inmortalidad:
ningún hombre ha muerto en el tiempo, ninguna mujer,
ningún muerto,
—aunke se oculten en la corrupción y en los siglos—
y condenarlos a vigilia espantosa.
Toskas nubes color borra de vino inflamarán el cielo;
amanecerá en mis párpados apretados.
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http://www.youtube.com/watch?v=7NlEtiAZFKI